La Formación Profesional española es de las mejores del mundo
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Resumen

La Formación Profesional española es de las mejores del mundo, aunque, en España, es un itinerario formativo que no goza del prestigio que se merece.

La Formación Profesional española es de las mejores del mundo. Me atrevo a realizar esta afirmación, aunque no esté fundada en datos cuantitativos, por lo que he aprendido de mi experiencia profesional. En nuestro país, es un itinerario formativo que no goza del prestigio que se merece. Sobre el año 2006 descubrí que la Formación Profesional podía participar en programas europeos que permitían al profesorado conocer cómo se estudiaba en esta etapa educativa en otros países miembros, y para el alumnado la oportunidad de realizar prácticas formativas, entre otras posibilidades.

Esto me ha facilitado el conocimiento de otras fórmulas y el intercambio de impresiones sobre la cualificación que se ofrece en nuestro país. En todas las experiencias nacionales e internacionales que vinieron después, hay un denominador común: la calidad de la enseñanza en nuestro país la sitúa entre las mejores de Europa. Así, lo manifiestan las empresas y los centros formativos con los que he colaborado todos estos años. Pero nadie es profeta en su tierra.

Por ello, en España, y a pesar de los esfuerzos que se hacen por parte de organismos e instituciones, habitualmente, si una familia escucha que su hijo o hija debe ir a Formación Profesional, siente un profundo sentimiento de fracaso. A pesar de que la Formación Profesional es sinónimo de empleo, de cualificación y de éxito. Y esto no solo ocurre entre las familias, también en la orientación educativa, tanto por parte del profesorado como de especialistas se sigue relacionando la derivación a la Formación Profesional con la falta de talento, cuando es todo lo contrario. La formación profesional trabaja fortaleciendo y desarrollando esos talentos y lo hace en profesiones muy demandadas que procuran un alto índice de empleabilidad.

Problemáticas más frecuentes que nos encontramos en FP

Esto nos lleva a identificar dos de las problemáticas más frecuentes que nos encontramos en FP: el alumnado que accede a estas enseñanzas suele venir desorientado y con un bajo índice de autoestima. Habitualmente no es capaz de identificar sus talentos y sus pasiones. Estos son dos elementos que creo que no debemos perder de vista y sobre los que deberíamos actuar. Ofrecer oportunidades para que el alumnado desarrolle su autoconocimiento e identifique cómo puede aportar valor a la sociedad desarrollando sus pasiones. Para ello, la FP debe ofrecer escenarios en los que el desarrollo de la inteligencia emocional sea clave.

La tercera problemática podría ser que la innovación no es una opción en esta etapa, porque está relacionada directamente con la inserción en los diferentes sectores productivos. Desde hace unos años atrás, esta relación ha llevado a una reflexión comunmentente aceptada: la necesidad de desarrollar habilidades blandas. Lo decía Mario Benedetti Cuando creíamos que teníamos todas las respuestas, de pronto, cambiaron todas las preguntas. Y efectivamente, vivimos en un mundo en el que la única constante es el cambio y la situación de pandemia nos lo ha recordado.

Esto hace necesario el desarrollo de habilidades que nos permitan adaptarnos rápidamente a estos cambios y la escuela, y la Formación Profesional debe de ofrecerlos. Necesitamos tener capacidad de reacción, de resistirnos a la frustración, capacidad de aprender por nosotros mismos, flexibilidad cognitiva, desarrollar el pensamiento creativo, el sentido de equipo y habilidades para trabajar cooperativamente, todo esto, sumado a la ya mencionada inteligencia emocional. Yo pienso que el uso de metodologías activas facilita estos aprendizajes de manera subyacente, aunque no vendría nada mal una reforma educativa que diseñara espacios específicos para el desarrollo curricular de estos aspectos.

En mi experiencia particular procuro encontrar esos espacios y apuesto por esas metodologías que sitúan al alumnado como protagonista de su propio aprendizaje.

Antes de que el virus nos condujera al teletrabajo y la teleformación, estas habilidades ya eran objetivos de la Formación Profesional, y en concreto de los módulos que imparto: Formación y Orientación Laboral (FOL) y Empresa e Iniciativa Emprendedora (EIE). Pero en la situación actual es indiscutible el protagonismo que deben ocupar estas habilidades.

Cuando tuvimos claro que debíamos adaptarnos a las nuevas circunstancias, pensé que la vida me había puesto en bandeja una oportunidad para generar experiencias de aprendizaje memorables. Y teniendo en cuenta el protagonismo que debían tener las habilidades blandas y la necesidad de adaptarse y aprender de lo que ocurre a nuestro alrededor, decidí crear un proyecto de gamificación basado en retos. No tuve muy complicado crear una narrativa atrayente, la vida ha sido la mejor guionista.

En este proyecto que he denominado A Brave New Worldcomo tributo a la novela del británico Aldous Huxley, de 1932, y al discurso de Miranda del acto V de la La tempestadde William Shakespeare, nos situamos en un mundo catastrófico en el que un virus ha generado un caos mundial.

El proyecto llega al alumnado como las grandes producciones de Hollywood, con un tráiler que pretende atraer su interés e incrementa su motivación. Después, gracias a la tecnología, el Presidente del Gobierno les presenta la necesidad de crear un grupo de expertos y expertas para analizar el mundo que conocíamos, la situación de pandemia e intentar solucionar el problema, volviendo a la normalidad o creando un mundo nuevo. Y para ello, el alumnado deberá superar cinco retos de instrucción previos que les harán competentes para tomar decisiones sobre el futuro de nuestro mundo. Uno de ellos, centrado en la resiliencia y la inteligencia emocional, como clave para mantener relaciones sanas con otras personas y mantenerse equilibrado o equilibrada en situaciones complejas. Si superan los retos, accederán al que he denominado RETO 0 y en el podrán decidir si buscar soluciones para volver a la normalidad o diseñar un mundo nuevo. Porque tengo claro que el alumnado es el futuro y solo ellos y ellas pueden hacerlo. 

Patricia Santos Campos

Profesora de Formación y Orientación Laboral de la Junta de Andalucía

“Nada es imposible, si trabajas por ello"

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