El juego de los neuromitos educativos ¿Te apuntas?

¿Los cerebros de los niños y las niñas tienen el mismo tamaño? ¿Se desarrollan a la vez? ¿Es la aparición de nuevas células en ese desarrollo el que permite el aprendizaje? ¿Hay periodos críticos en la infancia después de los que ciertas cosas ya no podrán aprenderse? ¿El ejercicio físico mejora las funciones mentales?

Son muchos las dudas y estereotipos que tenemos cuando nos aproximamos al impacto que el cerebro, su funcionamiento y su desarrollo tienen en el aprendizaje. Afortunadamente en los últimos años se desarrolla con vigor la neurociencia, disciplina que nos permite conocer y entender mejor el funcionamiento del órgano que dirige nuestro sistema nervioso.

La neurociencia puede, y tiene, que ayudar a comprender y mejorar los procesos educativos (Campos, 2010). Sin embargo, en estos momentos conviene establecer una mirada al impacto de estos avances científicos en los contextos de aprendizaje que nos permita realizar un análisis con la distancia suficiente como para valorar todo lo positivo que aportan, y discernirlo del halo de fascinación que lo acompañan.

Son muchas las voces que advierten sobre el riesgo al que se enfrenta un mundo escolar que se está llenando a una velocidad vertiginosa de neuromitos, de tonterías con un leve barniz científico, de negocios depredadores con mucho marketing y poca sustancia (Alonso, 2018).

Te proponemos un juego al respecto:

¿Te planteas y respondes a los siguientes neuromitos?

(Puedes ampliar la imagen pulsando sobre ella - Las soluciones están en el mismo cuadro)

*Extraído del análisis del Observatorio de SantillanaLAB, Cada cerebro es un mundo.

Para más información, contactar con: santillanalab@santillana.com